Tregua navideña a las dietas

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Por Cristina Fernández Miqueleiz
Dietista-Nutricionista Colegiada nº NA 00003
Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Navarra

Saltarse moderadamente el régimen en las fechas festivas, lejos de ser perjudicial, puede ser incluso conveniente desde un punto de vista emocional.

Circunstancias sociales, personales, psicológicas y emocionales motivan que a muchas personas les resulte difícil seguir una dieta en Navidad. Esta época no tiene por qué suponer un reto para la gente que está siguiendo una dieta para perder peso. Hay que tener en cuenta que las comidas importantes son 5 a lo que en muchos casos se unen compromisos de compañeros de trabajo, viejos amigos, etc. Pero todo esto hay que afrontarlo con serenidad y compensarlo al máximo con ejercicio físico.

Elección acertada del menú

Elegir el menú es uno de los puntos más importantes para que el banquete sea un éxito. Ante esto hay que tener en cuenta que no por cocinar menos platos y menos elaborados el banquete va a perder importancia. Los invitados no van a infravalorar el menú porque éste tenga menos grasa. Es más, si se cuida la presentación, no tienen por qué notarlo y a la hora de hacer la digestión incluso lo van a agradecer. Y como siempre se nos presenta la duda: “¿Será poca comida?”. Escribiendo el menú en una hoja uno mismo se da cuenta que hay más comida de la que parece.

Una buena planificación

Una vez decidido cuál va a ser el menú hay que saber el número de comensales y con todo ello elaborar la lista de la compra. De esta forma podremos comprar la cantidad de comida necesaria sin que sobre demasiado. Los restos de comida son el resultado de una mala planificación y esto implica seguir comiendo en los días posteriores muchos platos elaborados.

Las horas previas

Es muy importante comer algo dos o tres horas antes del banquete, de manera que éste no se afronte con demasiada ansiedad por tener el estómago vacío. Mucho cuidado a la hora del aperitivo: cuando la hora del banquete se retrasa se comienza a picar y a beber para calmar el apetito. Una pieza de fruta troceada y un vaso de  agua nos puede ayudar a saciarnos en ese momento.

Si acudimos de invitados al banquete informarse de cuáles van a ser los platos que componen el menú, nos ayudará a poder seleccionar los que más se adecuen a nuestra situación.

La moderación durante el banquete

Son demasiados platos los que se incluyen en la mesa navideña por lo que es muy importante elegir bien y prescindir del pan. En cuanto a la bebida los zumos o los refrescos durante la comida aportan excesivas calorías y pocos beneficios, por lo que el agua se convierte en la mejor elección. Después del banquete, nada mejor que saciar la sed con la cantidad de agua que uno desee. Si la elección es la bebida con alcohol, habrá que moderar la cantidad ya que el éste aporta calorías “vacías”. Llegado el postre, la fruta fresca es sin duda la mejor elección teniendo en cuenta que después habrá tentación de comer dulces. Hay que controlarse durante esas horas que vienen tras la comida que se dedican a charlar, a entretenerse con juegos de mesa o simplemente a disfrutar del ambiente navideño. Es en este momento cuando los turrones, mazapanes, polvorones, trufas y frutas desecadas cubren nuestra mesa. Retirar los dulces de la mesa al cabo de cierto tiempo es bueno para evitar tentaciones de comer sin hambre. Además un tiempo de sobremesa es necesario, pero se recomienda salir a dar un paseo si el banquete ha sido al mediodía.

Servirse la comida en el propio plato y comer despacio masticando bien los alimentos es fundamental para hacer una buena digestión. Si vemos todos los entrantes en el plato se aprecia mucho más que la cantidad que se come es excesiva y de esta forma se tiende a comer menos. En cambio cuando vamos picoteando de todos los platos que se sirven al centro no somos tan conscientes de la cantidad que estamos comiendo.


Ante todo es importante disfrutar de lo que se está comiendo sin sentir remordimientos por estar a dieta. Afrontar las comidas navideñas no es tirar por la borda todos nuestros esfuerzos anteriores. Las navidades suponen un momento de encuentro familiar en el que la moderación es nuestra mejor arma. Los expertos en psicología ya advierten que no debemos prescindir de ciertos alimentos. Simplemente, debemos ser conscientes de que los necesitamos de vez en cuando para sentirnos bien, lo que no debe generar ningún tipo de trauma e inseguridad. Y los días navideños bien pueden ser uno de esos momentos. Disfrutar al máximo del alimento y saborearlo ocasionalmente y en pequeña dosis es la mejor terapia para sentirse mejor de ánimo y para continuar con éxito la dieta.

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